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La Depresión

Susana Yasan

Entre las palabras que se han vuelto comunes la depresión, la ansiedad y el pánico parecen acompañar el diario vivir en nuestras geografías urbanas. Uno de los referentes de extraordinario aporte en el campo de lo energético reconocido en la bioenergética y que desarrollo entre otros una propuesta de educación somática ligada a su libro anatomía emocional, Stanley Kelleman describe a la depresión y el pánico como dos cara de una misma moneda.

Quienes desarrollamos estas prácticas de intervención desde lo corporal energético venimos explorando en alternativas para transformar la depresión en otra cosa que en un camino sin retorno.

Como también me dedico al arte y entiendo que salud va de la mano de transformar el padecimiento en otra cosa, que ocurre cuando sin escaparse ni esconderse de lo que sentimos, hallamos una estética diferente para trascender, expresar, compartir, modificar, hacer algo con eso… voy a relatar la experiencia que para mi permitió indagar desde lo escénico teatral, uno de los acontecimientos límites de la existencia que es el impulso suicida.

La obra La llave Marilyn es un texto poético escrito por Laura Yasan, (mi hermana) que ganó el premio casa de las Américas 2008 del cual hice una puesta en escena que a la vez interpreto.

En palabras de la autora cuenta:

La llave marilyn nació un domingo por la tarde a la hora de la depresión, comencé a llamar por teléfono y sólo me atendieron contestadores automáticos, quise matarme y me sentí Marilyn. La sensación fue una toma de karate que me dejó contra la lona. Escribí el primer poema y lo di por asunto terminado. Sin embargo al domingo siguiente surgió otro poema, otra versión del mismo tema. Así fue conformándose este libro con una unidad temática. Marilyn como símbolo de la belleza y el éxito y a la vez de la soledad más extrema. La llave en todas sus acepciones, tomas de lucha libre, instrumento para abrir y cerrar, como paréntesis, como clave. La fusión de las dos fue inmediata. El acto creativo se ocupó del resto.

Que experiencia para mi asumir la circunstancia de una mujer que se identifica con el glamour de Marilyn y a la vez con su tremenda soledad y su trágico destino. El arte permite indagar universos que no elegiríamos vivir en lo cotidiano. Comprendo al transitar las circunstancias del personaje que fría puede tornarse la existencia para alguien como la soledad, el desamparo, la depresión, constituyen el ciertos casos una sensación de perdida absoluta de todo impulso, de agotamiento hasta del ínfimo movimiento necesario para respirar.

En la vida como en su expresión en el arte los asuntos que empujan a la depresión son dolores insoportables emocionales, afectivos, perdidas no aceptadas desilusiones. ¿Es posible salir de la depresión con algún otro recurso que alguna medicación?

Cuando en mi estudio recibo a alguien que llega en estas condiciones, la expresión de su cuerpo es afín a su sentimiento, la mirada introvertida, sus hombros rotados hacia dentro, los brazos cuelgan, el pecho desinflado, las piernas con poco arraigo. Al contactarse con sus emociones frases como: no puedo tener lo que quiero, no logro alcanzarlo, impotencia. Nada va a cambiar, para que esforzarme?

La vida circula por ese ser como un letargo, pareciera que el tiempo esta detenido, y que nada es tentador del exterior ni del interior. En otros casos en el máximo de ansiedad o pánico los signos pueden ser opuestos, taquicardia, miedo a los espacios abiertos, temor a ataques cardíacos.

La experiencia de propiciar desde la bioenergética y otros lenguajes corporales una salida de la depresión o el pánico resultaron viables al ayudar a las personas a ponerse en contacto con su cuerpo, que es donde la vida fluye, y funciona, invitando a ponerse en sintonía con la expansión, el movimiento, la respiración sentir hasta la temperatura del aire, el espacio que el mismo ocupa al ingresar, el permitir y sentir el derecho a hacerlo, alentar a que los sentidos vuelvan a estar abiertos al entorno, abrir los ojos y estirar el horizonte, sentir la vida como un latido que permanece y no que asusta, despedir sueños irrealizables para inventar otras palabras y nuevos sueños posibles.

Y frente al pánico, salir del empequeñecimiento para experimentar otra conciencia de estar siendo, de atreverse, de expresar ciertas emociones poco aceptadas y habitar gestos que manifiesten la plena presencia.

Se trata de no desistir, de asistir, de insistir de provocar, de mover, generar, hacer para despedir la sensación de fracaso e inventar pasitos que dejen huellas nuevas de placeres aun desconocidos. Dejando que la vida sacuda los fantasmas y favorezca la confianza y el deseo.

Buenos Aires, Argentina. 30 de mayo 2010

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